Una ley sin desperdicio

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El pasado 7 de junio el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario con el objetivo de reducir el despilfarro a la basura de alimentos sin consumir. Los datos de 2020 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, señalan que tres de cada cuatro hogares españoles reconocen tirar comida a la basura, lo que se traduce en 1.364 millones de kilos de comida y bebidas al año, una media de 31 kilos por persona.

Según el Índice de desperdicio de alimentos 2021 del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (https://www.unep.org/es/resources/informe/indice-de-desperdicio-de-alimentos-2021), en 2019 se desperdiciaron 931 millones de toneladas de alimentos en el mundo, aproximadamente el 17% de la producción total de alimentos a nivel mundial. La mayor parte (61%) proviene de los hogares, el servicio de alimentos representa el 26% y un 13% proviene del comercio. Este estudio, a diferencia de los datos del ministerio, estima que en España el desperdicio de alimentos por hogar se sitúa en 77 kilos al año, muy cerca de la media global anual (73 kilos por hogar).

Con el objetivo de frenar este despilfarro, esta ley obliga a todos los agentes de la cadena alimentaria a disponer de un plan de prevención del desperdicio, que debe jerarquizar el destino que se da a los alimentos para evitar su desperdicio. En este sentido, la prioridad máxima es el consumo humano, a través de la donación o redistribución de alimentos. Le sigue la transformación de los alimentos en productos como zumos o mermeladas. Si los alimentos no son aptos para el consumo humano, se destinarán a la alimentación animal y a la fabricación de piensos. Los últimos usos serán como subproductos en otra industria y la obtención de compost o biocombustibles.

A nivel de planificación estratégica, la norma prevé la elaboración de un Plan Estratégico de Prevención y Reducción de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario por parte del gobierno, que contendrá la estrategia general de la política de desperdicio alimentario, las orientaciones y la estructura a la que deberán ajustarse los programas autonómicos. Las medidas de este Plan Estratégico formarán parte del Programa estatal de prevención de residuos elaborado conforme al artículo 19 de la Ley 7/2022, de 8 de abril.

A nivel local, las entidades locales podrán elaborar programas de gestión del desperdicio alimentario de conformidad y en coordinación con el Plan Estratégico de prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario y con los programas autonómicos.

Sin duda esta ley supone un paso adelante para favorecer la economía circular y el aprovechamiento de los recursos.

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